miércoles, 23 de julio de 2008

Unos vecinos

Vale que al final lo han conseguido. Ante tanta insistencia en pasearse por delante de mis narices les voy dedicar hoy la entrada del blog.
No os voy descubrir nada nuevo al presentaros a este animalillo pero como buenos vecinos no está mal que los conozcamos un poco mejor. Las fotos son bastante mlas pero no quisieron posar mejor.
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El gorrión común, Passer domesticus, es un ave pequeña, muy acostumbrada a vivir cerca de los humanos (su propio nombre científico así lo indica) y bien adaptada a un hábitat urbano, de hecho se encuentra ampliamente distribuido por todo el globo. Aún siendo originario de Europa y del Norte de África ha sido introducido por el ser humano en el resto de continentes (salvo la Antártida, claro está) Así pues el gorrión acompaña al hombre desde que éste empezara a cultivar los cereales, hace 6 o 7 mil años.
Algunas veces la introducción ha sido deliberada, por ejemplo en 1851 100 gorriones procedentes de Inglaterra fueron soltados en Brooklyn, Nueva York, como control de plagas. Ésta medida fue seguida en otras ciudades de Estados Unidos y ahora está completamente extendido de costa a costa (allí es conocido como gorrión inglés para distinguirlo de de los gorriones americanos nativos)
Pero no siempre ha habido una convivencia pacífica entre humanos y gorriones. Los campesinos medievales consideraban a los gorriones una plaga y durante siglos, la gente se ensañó con el gorrión, exterminándolo por medio de diversos procedimientos, muy a menudo se utilizaban granos envenenados :-((
Otras veces, los gorriones acababan en las ollas, como revelan algunas recetas de viejos libros de cocina.
Pero a pesar de esto a nuestro protagonista siempre se el encuentra cerca de lugares habitados, ya sean calles, parques o jardines, prados, huertas, granjas... Curiosamente en ambientos urbanos, poseen mayor confianza con el hombre que en ambientes rurales (¿será que se acuerdan de los campesinos?).
Es un ave sedentaria que puede llegar a vivir 13 años en cautividad, aunque normalmente pocos llegan a los 7 años en libertad.Pesa alrededor de 30 g y mide de 14 a 16 cm de longitud, siendo los machos normalmente algo más grandes que las hembras.
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Su plumaje es pardo o gris, con manchas negras y rojizas. Los machos poseen una mancha negra que cubre parte del pecho y de la garganta. Las hembras, como la de la foto, poseen unos colores más apagados. La cría es similar en plumaje a la hembra.
Forman parejas monógamas en cada estación de reproducción. Un elemento importante de su galanteo es el "corro de gorriones", que normalmente comienza sólo con un macho que corteja a una hembra saludándola con las alas caídas, cola levantada y cabeza echada ligeramente hacia atrás (Ojo que si se acerca demasiado, la hembra puede picotearle :-)) Luego aparecen otros machos chillando hasta que la hembra se echa a volar.
Construyen los nidos en primavera, con hojas secas, plumas y restos de papel. Desordenado pero de interior cálido. Anidan en grietas de edificios, debajo de tejas o en troncos de coníferas. Los huevos son puestos en cualquier momento durante la primavera, pudiendo haber hasta 3-4 puestas, y en cada puesta 4 o 5 huevos.Una vez que todos hayan sido depositados tanto el macho como la hembra se encargan de incubar los huevos, turnándose cada pocos minutos. A los 10 días los polluelos rompen el cascarón, y a los 14 ya tienen plumas.
Protegen con mucho celo el área alrededor del nido, pueden llegar a ser muy agresivos, tanto con otras especies ( en concreto mis vecinos se ponen como fieras cuando ven venir a los vencejos -cosa por cierto que parece divertir mucho a estos últimos que les responden con vuelos rasantes y piruetas en el aire-) como con individuos de su especie. Aquí la cosa va por sexos: los machos atacan a otros machos y las hembras hacen lo propio con otras hembras.
Suelen bajar a tierra a buscar comida, caminando a saltitos (de esta manera en mi caso han llegado hasta el pasillo :-)). Su pico es grueso, fuerte y cónico. Se alimentan de insectos y semillas, aunque también gusta alimentarse de los desperdicios del hombre, dada la cercanía con él. . A los de mi edificio le encantan las mantis religiosas que vienen comer a mi balcón (debe ser para ellos el equivalente a nuestra langosta) y también un tipo de flores, las prímulas, que les vuelven locos.
Otra característica curiosa de estos pájaros son los baños de polvo mediante los cuales se desprenden de parásitos externos.
Para acabar hay que mencionar que hoy en día se está constatando cierto declive de la especie en muchas de nuestras ciudades. Las causas, se especula con varias: en las viviendas modernas los gorriones no tienen dónde anidar, en el campo se crían menos gallinas y otras aves de corral (y menos al aire libre) y los gorriones ya no les pueden robar comida, la desifencción de muchas semillas con mercurio tóxico, la competencia de especies como la gaviota patiamarilla y las urracas, la contaminación atmosférica, etc.

6 comentarios:

la granota dijo...

La culpa es del Hitchcock ése.

Toupeiro dijo...

Mi tejado está plagado de nidos de este alegre pajarillo. Me gustaría que se me acercaran y me comieran en la mano pero no tengo tiempo ni paciencia.

Toupeiro dijo...

Mi tejado está plagado de nidos de este alegre pajarillo. Me gustaría que se me acercaran y me comieran en la mano pero no tengo tiempo ni paciencia.

Clemente Alonso McKernan dijo...

Muy bueno,siempre me han gustado los gorriones. Valientes e intrepidos aunque sólo sea por una miga de pan. Ah, soy un fan de los cortejos que hacen las aves; si alguna vez me deja mi chica tengo previsto intentar alguno en algún garito si la ocasión se tercia... si el resultado no es óptimo (nunca se sabe), al menos nos reiremos todos. Salud!

Nacho Cembellín dijo...

De pequeño, cuando era un niño de a penas dos años mi abuelo me trajo un pardal, como tambien se llama a este pájaro. El niño, adulto que hoy escribe, se puso tan nervioso al tomarlo en su mano que tuvieron que quitarselo de la mano para que no lo axfisiara. Es uno de mis primeros recuerdos y es casi cristalino, o eso cree mi mente.

Despues el niño creció y ya no pudo dejar de investigar, consiguió cazar algún volandero y aprendió a alimetarlos, incluso a adiestrarlos. Unos murieron y otros retornaron a la libertad y cada uno de ellos, con ese domino del niño tan anti-naturalista, cada vez se sentia más nido a la naturaleza.

Robando pollos de los nidos descubió que crían por sexos (o eso creyo el pequeño, pues hoy aun no sabe si esta o no en lo cierto o quizás fuera otra especie)

En Austria, conseguí que uno, una hembra, comiera de mi mano... ya ves,allí lo cisnes nadan entre las personas y los gorriones comen de la mano... quizás sea porque no hay niños que los caze o robe de los nidos que hacía en las casas de adobe de Salamanca...;).

Furacán dijo...

Granota, jaja puede ser

Toupeiro, pues yo tampoco, no les suelo dar de comer aunque si pillan algo tampoco se lo quito jeje

Clemen, quien sabe a lo mejor es un éxito, por aquí hay unos cuantos que los sábados noche practican la berrea como los ciervos. No se si le resultará :-)

Nacho, vaya historia. Yo también me puse nervioso al coger un pajarillo por primera vez, el corazón les va a 100 y parece que te van romper... también tengo un recuerdo muy nítido aunque no era tan pequeño. Lo que también recuerdo de esa época y de forma muy agradable fue un polluelo caído de un nido que conseguimos sacar adelante (junto a mi abuela que fue la que tuvo la paciencia de darle de comer), cuando después de criarlo lo vi por fin volar me llevé una gran alegría. Decía de mayor quiero dedicarme a esto jaja