Hoy le voy dedicar la entrada a un arbolillo que me gusta mucho. El madroño o Arbutus unedo según su nombre científico es un arbusto de la familia de las Ericáceas de 2-5 m de altura (puede medir más pero no es frecuente) que se encuentra extendido por toda la Europa mediterránea.
En Canarias existe una especie similar pero que es endémica de allí: el Arbutus canarensis (lo conoces Granota?).
El madroño es perennifolio así que lo vamos tener verde todo el año, como veis en las fotos sus hojas son grandes, con forma de lanza, lisas y brillantes.
En Canarias existe una especie similar pero que es endémica de allí: el Arbutus canarensis (lo conoces Granota?).
El madroño es perennifolio así que lo vamos tener verde todo el año, como veis en las fotos sus hojas son grandes, con forma de lanza, lisas y brillantes.

Pero lo más interesante es su fruto, unas bayas redondas de unos 2 cm de diámetro. Amarillas al principio y luego van volviéndose rojas al madurar. Están muy buenas :-))

En grandes cantidades son indigestos y provocan dolor de cabeza (de ahí lo de unedo que viene a significar comer sólo uno jejeje aunque tampoco es tan exagerado) Tienen cierto contenido alcoholico (ya sabéis para un botellón alternativo jaja) y de hecho se hace un licor con ellas (cuanto más maduros más alcohol).
Para los que no gustamos del alcohol también se puede hacer mermelada y otras confituras :-)
En África los beréberes consideran al madroño árbol protector, así que lo plantan cerca de las casas, e incluso las ramas repletas de frutos rojos son utilizadas para alejar el mal y los demonios.
En países islámicos se cuelgan ropas de los madroños con intención de traspasar a éstos las enfermedades; estos ejemplares aparecen retorcidos y medio secos, pero sobreviven a todas las cargas expiatorias.
Para los que no gustamos del alcohol también se puede hacer mermelada y otras confituras :-)
En África los beréberes consideran al madroño árbol protector, así que lo plantan cerca de las casas, e incluso las ramas repletas de frutos rojos son utilizadas para alejar el mal y los demonios.
En países islámicos se cuelgan ropas de los madroños con intención de traspasar a éstos las enfermedades; estos ejemplares aparecen retorcidos y medio secos, pero sobreviven a todas las cargas expiatorias.

